
Cuando estaba a punto de graduarme en el 2007, yo ya tenía trabajo de tiempo completo dentro de un corporativo de una empresa dedicada al entretenimiento, mi puesto era diseñadora gráfica en el área de comunicación interna. Mi primer trabajo oficial, posterior a mi formación universitaria. Con las historias de terror que nos contaban los maestros sobre la voraz competencia y los sueldos raquíticos no pude evitar el sentirme orgullosa, sonreír y pensar “Lo logré”. Algo muy similar a la escena de Hiro Nakamura de Heroes (tv).
Pero bueno, muchos de mis compañeros al graduarse tenían trabajo dentro de agencias o empresas, pero muchos otros querían poner su propio negocio, en esa entonces yo pensaba que era una gran idea. El tener tu propio despacho de diseño…
Todavía creo que es una gran idea, pero ya después de varios años creo que es una tontería el hacerlo recién egresado de la universidad, más si no tienes experiencia laboral, ¿Por qué? Múltiples razones que en esa época no veía, que va, ni siquiera pasaban por mi cabeza pero que ahora son más que obvias:
• Tenía nula experiencia en trato con clientes y las artes de negociación.
• Poca orientación a la administración, pago de impuestos, facturas, etc.
Ej. No pedir anticipo para trabajos. (Esto merece un lugar dentro de un post futuro para los 10 errores más frecuentes del diseñador).
• Poca experiencia en el mundo real del diseñador.
• Poca o nula experiencia y conocimiento para darle “valor al diseño”.
Ej. Malbaratar la profesión, no saber el valor en el mercado, etc.
• Nula experiencia de trabajo dentro de una empresa y su funcionamiento.
Ej. Procesos, políticas de pagos (a 15, 30, 60 y 90 días), etc.
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